Memorias perdidas de una infancia andaluza
En un principio, esto de la vejez,
no tendría que preocuparme, al menos no más de la cuenta. Mi situación es de esas que se dicen
envidiables, por lo demás, este es un asunto que no tendría que venirme de
nuevo.
De entrada, yo más que padre tuve
abuelos. Dada las circunstancias existentes en 1946, con papé picando piedra,
sin casa, y sin horizontes, acabé siendo
adoptado por los