Peter Camejo, el rostro
de la Internacional.
Por entonces ya se había
dejado atrás la época del “entrismo”, se impuso la línea de las “ligas” o sea
pequeños grupos que no eran partidos pero que aspiraban a serlo. En eso no
había discusión, pero sí empezó a darse sobre las líneas que apostaban por
iniciativas –armadas en algunos países de América Latina siguiendo la estela
del “Che” aunque con otros criterios- que, apoyadas en las nuevas vanguardias
permitieran dar un
salto en situaciones en las que la revolución se veía venir.
El conflicto se daba entre una lectura digamos más clásica y otra que apostaba
por una mayor audacia. Para los primeros, el referente estaba situado en
el rejuvenecido Trotsky de la segunda
mitad de los años treinta,
Si no recuerdo mal, esta
conexión se manifestó de entrada con una primera visita de un camarada
norteamericano de los veteranos, del que recuerdo una intervención en un
Central para explicarnos que estamos hablando de alguien con un problema
psicológico como sí no se tratara de una enfermedad…Pero el delegado genuino
del SWP entre 1972 y 1976, tuvo en nuestro escenario el rostro y el porte
inconfundible de Peter Miguel Camejo Guanche (Nueva York, 1939–California,
2008), alguien que estaba situado en el corazón mismo de los grandes
movimientos y debates que se daba en la nueva izquierda norteamericana en un
momento en el que la “contracultura” ocupaba las calles, pero sobre todo las
universidades, algunas de las cuales como la de la universidad de Berkeley, había tenido su propio mayo del 68.
Se
trataba con toda certeza del líder más
reconocido de la formación, un cuadro abierto y caluroso con capacidad de
tratar de los temas más variados, de mostrarse brillante pero también paciente
y didáctico, cualidades obligadas en un país con una clase dominante tan
poderosa que había conseguido que algunos sindicatos se manifestaran a favor de
la guerra del Vietnam. Personalmente no asistí a las reuniones de alto nivel,
pero sí me convertí en su
acompañante más habitual, tarea que fuese porque tenía más tiempo, porque
gozaba de una presencia más “elegante” (uno de los buenos consejos del Pedra) o
porque era alguien con quien se podía hablar, el caso es que me ocupé dicho
papel casi en todas las ocasiones, tanto fue así que en poco tiempo pasé de
“Pedro” a “Piter”, nombre con el que todavía algunos preguntan por mí cuando
llaman por teléfono a casa. Por entonces a nadie se le ocurrió hablar de la vida
de un camarada, al menos no más allá de cuatro datos. Ha sido con ocasión de la
noticia de sus he encontrado algunos datos personales, por ejemplo en algunos
casos sitúan su nacimiento en los EEUU, en otros en Venezuela, todos coinciden
que sus padres eran de este país, que creció en Venezuela y que incluso formó
parte del equipo olímpico venezolano en 1960.
Entre otros menesteres,
Peter era un emisario que viajaba de aquí para allá, sobre todo por América
Latina como sí fuese por su casa y que te hablaba al detalle de Hugo Blanco,
Yon Sosa u otros guerrilleros que se estimaban próximos o aliados a nuestra
pequeña internacional, de los debates en la sección argentina o de los acuerdos
de la última reunión del Secretariado Unificado. Durante siete años, Camejo se
ocupó dentro de su partido de la
movilización contra la intervención norteamericana en Vietnam contra la que
estaba la mayoría de la gente aunque en las instituciones parlamentarias
únicamente se escuchaba la voz de James Fullbrigth; luego se centró en la ayuda
a los presos políticos en América Latina…
En una de
sus elocuciones Peter declaraba que el socialismo que ellos propugnaban “para
los Estados Unidos no implicaría una disminución de las actuales libertades
cívicas, sino que, por el contrario, significaría su potenciación. La
revolución rusa no resultó, esencialmente, porque el país estaba muy atrasado
y, además, había el peligro de las invasiones extranjeras. Pensar en una
invasión de los Estados Unidos es, en cambio, imposible”. A su parecer, “la
humanidad desea el socialismo, pero también las libertades democráticas”.
Estaba muy ilusionado ya que en “la
anterior campaña presidencial -declaró- obtuvimos medio millón de votos,
estando presentes en diez Estados. Este año lograremos una cifra muy superior,
ya que estaremos en 32 ó 33 Estados….
Estas
cifras los colocaban inmediatamente después del candidato demócrata y del
republicano, así como muy por encima del candidato del Partido Comunista
norteamericano”, un aspecto de la cuestión que, a mi entender, no se podía
planear unilateralmente desde el ángulo de la competencia. No era lo mismo el
USAPC del impresentable Earl Browder –un tipo especialmente odiado por los
maoístas que lo tomaban como ejemplo supremo de revisionismo”- del que Peter
contaba que, en plena “caza de brujas”, había declarado que la persecución
habría estado justifica contra los “trotskistas”, por la sencilla razón de que
estos sí seguían tomando parte de “una internacional”.
Supongo que
se me notaba que había leído, entre otras cosas, al Mandel del Proceso al desafío americano y también
la obra de Daniel Guérin sobre el movimiento obrero, esto aparte de las
referencias cinéfilas y literarias. Todo un informe que se prolongó durante un buen rato. Fue entonces cuando
“Monchi”, que lamentaba que yo no supiera escribir mejor porque podría trabajar
en obras de encargo, por ejemplo sobre el Chile de Allende o la revolución de los claveles, temas para
los que preparé algunas guías de formación, el que sugirió el proyecto, aunque no pudo ser porque Peter
tenía que aprovechar su tiempo y no tardaría en marchar.
La historia del SWP se
puede dividir en varias fases, siendo seguramente las más importantes, la
inicial, la de los años treinta y finalmente, la que estábamos tratando y que
resultó ser algo así como su punto final en un país que se sentía el pueblo
elegido, y cuyo desarrollo había coincidido con el nacimiento, desarrollo y
apogeo del capitalismo. Uno de los
aspectos más sobresaliente del siglo XX era el que no explica como la “lucha
final” se dirimió entre el “mundo libre” o sea el Imperio y el “comunismo” o
sea los países que habían tratado de superar su abismal atraso echando mano al
ideal socialista…Esta lucha había estado precedida por diversas guerras
sociales en la que el “talón de hierro” que, utilizando tanto la mano derecha
de la represión como la izquierda de la integración, acabó destruyendo a la
socialdemocracia clásica –cuyos restos acabaron integrados en el partido
demócrata-, al los “wobblies” después de luchas sindicales soberbias, a los
comunistas en sus dos variantes, un episodio que no se puede entender sin el
papel nefasto jugado por el estalinismo.
No hay que decir que
igualmente pudieron con aquella pequeña sección empeñada en cortar el nudo
gordiano de la revolución internacional, sobre todo con su punto más fuerte
que, a la larga, resultó ser el más débil: el de los intelectuales. Tanto fue
así que tanto en la época de la “guerra fría cultural”, como en la fase del
auge de los neocons, los renegados de
una época y otra ocuparon el escenario.
En el último caso se llegó a decir que
no se podía ser un buen neocon sin haber sido antes trotskista.
En el curso de la crisis
del SWP, Camejo se distanció de esta formación e incluso lo hizo del marxismo,
una evolución que desconozco en su detalles, únicamente he podido leer una
información en la que Peter declara a los marxistas como “sectarios”. Sin
embargo, sí se atuvo a una vieja idea estratégica del SWP, la que apostaba por
la creación del tercer partido o sea por algo así como un Labour Party
diferenciado del asfixiante bipartidismo, un partido que permitiera
democráticamente una ala izquierda socialista, obrerista, verde, feminista,
antirracista…Con este planteamiento, nuestro hombre fue candidato del Partido
Verde a la gobernación de California en tres ocasiones, 2002, 2003 y 2006. En
2002, recibió 5,3% de los votos y desplazo al candidato republicano en San
Francisco. En las elecciones revocatorias de 2003 quedo en cuarto lugar entre
135 candidatos.
En 2004 se lanzo a la
candidatura a la vicepresidencia del país como compañero de formula de Ralph
Nader…Dejó sus actividades cuando su salud las hizo imposibles, se apartó muy
afectada por un agresivo del cáncer y falleció después de un largo combate
contra la enfermedad. Sentí su muerte como la de un lejano camarada o sea, de
un amigo.
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